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Extremadura se recuerda por el sabor ¿Cuántas marcas de Extremadura conoces?

29 sept
5 min de lectura


productos de Extremadura

¿Cuántas marcas de Extremadura conoces?


Extremadura se reconoce a veces por el paisaje, pero se recuerda por el sabor.


Hay productos que han salido de pueblos pequeños, de dehesas, vegas, sierras y cooperativas, y han terminado en mesas y despensas de toda España.

Quesos, jamones, aceites, vinos, pimentón, cerezas,.... Productos que llevan detrás una forma de hacer las cosas, un territorio y, muchas veces, una historia familiar.

Algunos se han convertido en marcas reconocidas. Otros cuentan con sellos de calidad, denominaciones de origen o nombres de comarca que funcionan casi como una marca colectiva. Y muchos siguen siendo conocidos principalmente en su entorno más cercano.

Pero hay una pregunta interesante:


¿Cuántas marcas de productos extremeños eres capaz de nombrar?

Probablemente algunas. Quizás más de las que pensabas.

Pero seguramente también menos de las que cabría esperar teniendo en cuenta la calidad y variedad de productos que tenemos en Extremadura.


Tener un buen producto no garantiza que todo el mundo lo conozca

La calidad es el punto de partida.

Pero entre fabricar un buen producto y conseguir que muchas personas lo conozcan hay un camino en el que la comunicación tiene mucho que aportar.

Extremadura cuenta con productos reconocidos fuera de nuestra región.

El Jamón ibérico de bellota, la Torta del Casar, el Pimentón de la Vera, la Cereza del Jerte son algunos ejemplos.

También existen marcas comerciales que han conseguido construir una identidad propia y hacerse reconocibles.

Pero junto a ellas hay muchas otras empresas, cooperativas y productores que tienen buenos productos y que quizá todavía tienen mucho recorrido por delante en términos de notoriedad.


No todas las empresas tienen que seguir el mismo camino

Hay empresas productoras que han optado por fabricar para terceros o comercializar sus productos bajo marcas de distribución. Es una decisión empresarial perfectamente legítima y que puede tener mucho sentido, especialmente para cooperativas y productores cuyo objetivo principal es asegurar una salida estable para su producción.

No todas las empresas tienen que convertirse en una gran marca de consumo.

Pero la situación es diferente cuando una empresa decide apostar por su propia marca y quiere que el consumidor la reconozca, la elija y vuelva a comprarla.

En ese caso, el producto por sí solo no siempre es suficiente.



Una marca propia necesita hacerse un hueco


Competir en el mercado con una marca propia significa competir no solo con otros fabricantes, sino también con marcas de mayor tamaño y con las propias marcas de distribución de las grandes cadenas.

Las marcas blancas tienen una ventaja evidente: están muy cerca del consumidor y cuentan con el respaldo de las propias cadenas que las comercializan.

Por eso, una marca que apuesta por su propio nombre necesita construir algo que una marca de distribución no puede aportar de la misma manera: una identidad que el consumidor reconozca y recuerde.

Y para conseguirlo hace falta comunicación.

No necesariamente grandes campañas ni grandes presupuestos. Pero sí cierta continuidad.

Porque si una marca deja de comunicarse, deja de estar presente en la mente del consumidor. Y mientras tanto, otras marcas siguen ocupando ese espacio.

Con el tiempo, esa diferencia puede traducirse en notoriedad, en preferencia y, finalmente, en clientes.

No significa que todas las marcas propias que inviertan poco en publicidad vayan a perder mercado. Cada sector, cada producto y cada empresa son diferentes.

Pero sí existe un riesgo evidente: que otros ocupen poco a poco el espacio que una marca deja libre.


Subir un nivel, sin necesidad de convertirse en una gran marca


No todas las empresas extremeñas tienen que convertirse en grandes marcas nacionales.

Hay negocios cuyo mercado es fundamentalmente local o regional y que funcionan perfectamente así. Su objetivo puede ser consolidar su posición, mantener a sus clientes y seguir creciendo de una manera controlada.

Pero también hay empresas que tienen producto, capacidad y ambición para dar un paso más.

No necesariamente para competir con las grandes marcas del sector.

Simplemente para subir un nivel.

Llegar a nuevos consumidores. Entrar en nuevos mercados. Conseguir que su nombre sea conocido fuera de su zona. Reforzar su imagen. Diferenciarse.

En definitiva, conseguir que más personas conozcan lo que ya hacen bien.


Del producto a la marca

Un buen producto puede conseguir que alguien repita.

Una buena marca puede conseguir que alguien la busque.

Y para construir una marca no basta con tener un buen envase o un nombre atractivo.

Hay que conseguir que ese nombre aparezca delante del consumidor suficientes veces y asociado a un mensaje que pueda recordar.

Ahí entra la comunicación.

Una campaña de radio, una presencia en prensa, televisión, publicidad exterior, medios digitales o una combinación de diferentes medios pueden ayudar a ampliar el conocimiento de una marca.

No se trata de estar en todas partes.

Se trata de estar donde tiene sentido estar.


Extremadura tiene mucho que contar

Y además del producto existe algo que muchas marcas extremeñas tienen a su favor:

El origen.

La dehesa.

La tradición.

El territorio.

Las materias primas.

Las personas que están detrás.

La forma de elaboración.

La historia.

Todo aquello que hace que un producto extremeño pueda ser algo más que otro producto colocado en una estantería.

El origen puede formar parte de la propia identidad de la marca.

Pero para que ese valor llegue al consumidor hay que comunicarlo.


A veces también hay que salir de los medios habituales

Una marca de queso, un vino, un aceite o un producto gastronómico no tiene por qué hablar únicamente a través de medios especializados en alimentación.

También puede encontrar oportunidades en medios de comunicación con una audiencia más amplia y conseguir algo diferente: que su nombre empiece a formar parte de la memoria de más consumidores.

A veces, para llegar a nuevos consumidores, también hay que buscar nuevos caminos para comunicarse con ellos.

No todas las marcas necesitan utilizar los mismos medios, ni hacerlo con la misma intensidad.

Lo importante es encontrar aquellos que tengan sentido para cada producto, para cada público y cada objetivo.


Quizás no haga falta ser una gran marca


Una empresa extremeña no necesita tener el presupuesto publicitario de una multinacional para conseguir mayor notoriedad.

Tampoco necesita estar presente en todos los medios nacionales.

A veces el siguiente paso puede ser mucho más sencillo: encontrar nuevos públicos dentro de un ámbito geográfico concreto, reforzar la presencia en determinados mercados o conseguir que la marca sea más conocida entre quienes todavía no la han probado.

Y eso puede hacerse poco a poco.

Con una estrategia adecuada, eligiendo los medios que tengan sentido para cada producto y manteniendo una comunicación coherente en el tiempo.


Hay muchos productos esperando a ser descubiertos

Quizá esa sea una de las grandes oportunidades que tiene Extremadura.

No solo tenemos productos reconocidos.

Tenemos también muchas marcas que todavía pueden ser descubiertas por consumidores que viven a unos kilómetros, en otra provincia o en otra comunidad autónoma.

Y no todas necesitan convertirse en grandes marcas.

Pero algunas podrían llegar bastante más lejos de donde están hoy.

Porque tener un buen producto es importante.

Conseguir que lo conozcan también.

Extremadura tiene mucho que ofrecer.

Quizá la pregunta no sea solamente cuántos buenos productos tenemos.

Quizá también deberíamos preguntarnos:


¿Cuántas marcas de Extremadura podrían llegar más lejos si consiguiéramos que más gente las conociera?


Y para conseguirlo no hay una única fórmula ni un único medio.

Lo importante es encontrar el camino que tenga sentido para cada marca.

Porque un buen producto merece ser conocido.






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